Situado en la región de los Balcanes, en el sureste de Europa, Montenegro es uno de los países más pequeños del Viejo Continente, con 13.812 kilómetros cuadrados de superficie y 640.000 habitantes. Su situación geográfica en la península balcánica, limítrofe con Bosnia, Serbia, Croacia, Albania y Kosovo, confiere a la república un clima variado y un paisaje rico, dominado  por las depresiones de los ríos Piva, Tara y Lim, la meseta las montañas y el litoral del mar Adriático.

Precisamente en la accidentada costa de Montenegro estriba uno de los principales atractivos turísticos del país. La bahía de Kotor es sin duda uno de los sitios más emblemáticos de esta joven nación. Rodeada por las montañas Orjen y Lovcen, pertenecientes a los Alpes Dináricos, esta se compone de otras pequeñas bahías o ‘bocas’ que confluyen a través de estrechos canales. Esta característica disposición sirvió en la Antigüedad como refugio de barcos y base naval para la República de Venecia y, más tarde, para el Imperio Astrohúngaro. De este histórico pasado se conservan todavía las fortalezas de Risan, Gosici y Kremalj, situadas estratégicamente para guarnecer este paraje único que cuenta además con pequeñas ciudades como Perast o Herceg Novi cargadas de encanto y preciosas vistas.

Podgorica, la capital y ciudad más grande y poblada, se sitúa al sureste del país, en la Llanura de Zeta y alberga a casi el 30% de la población de Montenegro. Conocida anteriormente como Titogrado, en homenaje al mariscal Tito, y Ribnica, debido al río que confluye con el Moraca en el centro de la urbe, la traducción de su actual nombre (‘monte bajo’) hace clara referencia a la colina que se extiende a lo largo del municipio. Además, como ciudad más importante del país, Podgorica es la sede de la mayoría de instituciones culturales, administrativas y educativas.

Desde su independencia de Serbia en 2006, Montenegro ha crecido exponencialmente, especialmente en los últimos años. Pese a que no pertenece a la Unión Europea, la introducción del IVA y del Euro ha ayudado a su desarrollo económico. Pero el principal motor de crecimiento en los últimos tiempos ha sido la explosión del turismo. Menos conocido que sus vecinos de la península balcánica, Montenegro se ha consolidado desde el año 2000 como uno de los principales focos turísticos de la zona. Su preciosa costa adriática de 293.5 kilómetros, 72 de ellos de playas, se ha convertido en un reclamo de moda y sus encantadores pueblos llenos de  historia, en todo un descubrimiento. No en vano, National Geographic Traveler incluyó al país como uno de los 50 lugares para visitar antes de morir, mientras que The New York Times destacó la Costa de Ulcinj, en la zona sur, como uno de los Mejores 31 sitios para visitar esta última década. Por último, el portal también especializado Yahoo Travel calificó a Montenegro como el segundo mercado turístico de más rápida expansión, solo superado por China.