Mi familia es lo más importante en mi vida, quienes siempre han estado ahí para apoyarme, guiarme y protegerme desde pequeño. Como sabéis, la primera mitad de los años noventa fue muy convulsa en los Balcanes con el estallido de la guerra que desmembró a Yugoslavia en los diferentes estados que a día de hoy conforman la península. Yo apenas tenía un año cuando estalló el conflicto y aunque recuerdo el sonido de los aviones sobrevolando la zona y el de las bombas cayendo no muy lejos de casa, mis padres siempre se preocuparon de que no tuviéramos problemas y estuviéramos protegidos.

Matrimonio Radovic
Nemanja Radovic y su mujer durante la boda

Ellos siempre han sido parte fundamental en todas las etapas de mi vida, estando siempre presentes en los momentos más duros y difíciles. A los 15 años tuve que dejar mi casa para continuar con mi carrera en el baloncesto. Mi ciudad, Berane, no es muy grande y si quería tener opciones de seguir progresando debía probar suerte lejos de allí. Por eso me trasladé a Bar, en la costa sur del país, para completar mi formación y debutar profesionalmente. Después de dos años me llegó la oportunidad de fichar por el mejor de Montenegro, el Buducnost. Era una gran oportunidad, en la capital y con la posibilidad de jugar competición europea. Sin embargo, fue un año muy duro para mí, sin apenas opciones y que, a los 19 años, casi me lleva a dejar el baloncesto.

Fue uno de esos momentos en los que la familia volvió a jugar un papel fundamental ayudándome, junto a mi agente, a buscar una nueva oportunidad. Esta me llegó en el KK Vrsac de Serbia y fue una redención para mí. Tuve una gran temporada, siendo el MVP de la liga y abriéndome las puertas de otros países y competiciones que me han ayudado a llegar donde estoy hoy. Estas experiencias me han servido para conocer a mucha gente y amigos que me llevo para siempre. No podría nombrar a todos, pero sí quiero destacar al que considero el mejor de todos: Bojan Dubljevic, un hermano para mí. Nos conocemos desde los 14 años y juntos hemos compartido muchos momentos tanto en equipos, como en la selección y ahora tengo la suerte de poder tenerlo cerca de mí, jugando ambos en España.

Radovic y Dubljevic, en Nochevieja
Los matrimonios Radovic y Dublejvic, la pasada Nochevieja

Es una persona muy especial para mí y a la que estoy muy agradecido, además de contento por lo bien que le van las cosas. No en vano, él es el padrino de mi boda. El verano pasado viví uno de los días más felices al unirme en matrimonio a otro de los pilares fundamentales de mi existencia: mi mujer Ivana. Es junto a mis padres la persona más importante y la que siempre ha estado ahí, compartiendo viajes, momentos y experiencias. Una mujer increíble que, que junto a mi pequeña y cariñosa husky Wolfie -podéis adivinar el porqué del nombre-, me ha acompañado allá donde voy sin importar la distancia. Lamentablemente no ha podido estar conmigo estos últimos meses en Zaragoza, pero ha sido por una buena razón. Lo importante es que ya estamos de nuevo juntos, en casa, y esperando con muchas ganas al nuevo miembro de la familia: nuestro pequeño hijo Niksa, que ya está en camino.